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La dieta Paleo

Una dieta paleolítica es un plan de alimentación basado en alimentos que los humanos podrían haber consumido durante la era paleolítica. La era paleolítica data de hace unos 2,5 millones a 10 000 años.

Una dieta paleolítica moderna incluye frutas, verduras, carnes sin grasas, pescado, huevos, frutos secos y semillas. Estos son alimentos que en el pasado las personas podían encontrar mediante la caza y la recolección. No incluye alimentos que se hicieron más comunes cuando comenzó la agricultura a pequeña escala hace 10 000 años. Estos alimentos incluyen granos, legumbres y productos lácteos.

Otros nombres para la dieta paleolítica son: alimentación paleolítica, dieta de la Edad de Piedra, dieta de los cazadores y recolectores y dieta de los cavernícolas.

Objetivo

El objetivo de una dieta paleolítica es comer comidas que probablemente comían los primeros seres humanos. La dieta se basa en la idea de que nuestros genes no están bien adaptados para las dietas modernas que surgieron de la agricultura.

La agricultura hizo que los alimentos como los granos y las legumbres fueran más fáciles de obtener, e introdujo los lácteos. Además, la agricultura cambió las dietas de los animales que las personas comían. La idea de la dieta paleolítica es que estos cambios en la dieta superaron la capacidad del cuerpo humano de cambiar o de adaptarse. Se cree que esta disparidad contribuyó a la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardíacas de la actualidad.

Motivos por los que podrías seguir una dieta paleolítica. Podrías elegir seguir una dieta paleolítica porque deseas lo siguiente:

  • Perder peso o mantener un peso saludable
  • Reducir los factores de riesgo de enfermedades cardíacas o cardiovasculares

Detalles de una dieta paleo

Las recomendaciones varían entre las dietas paleolíticas que se promocionan en libros o en Internet. Por lo general, las dietas paleolíticas siguen estas reglas.

Qué comer

  • Frutas
  • Verduras
  • Frutos secos y semillas
  • Huevos
  • Carnes magras, especialmente de animales alimentados con pasto o carne de caza
  • Pescados, especialmente aquellos ricos en ácidos grasos omega-3, como el salmón, la caballa y el atún blanco
  • Aceites de frutas y de frutos secos, como el aceite de oliva o el de nuez

Qué evitar

  • Granos, como el trigo, la avena y la cebada
  • Legumbres, como los frijoles (alubias, porotos), las lentejas y los cacahuates (maníes)
  • Productos lácteos, como la leche y el queso
  • Azúcar agregada y refinada
  • Sal agregada
  • Verduras con almidón, como el maíz (elote, callo), la jícama, las arvejas (guisantes, chícharos) y las papas blancas
  • Alimentos muy procesados, como papas fritas o galletas dulces

Fuente: Mayo Clinic