PRIMEROS AUXILIOS

Emergencia en tribunas: cómo abrir un corredor para los servicios

Introducción

Cuando una persona se descompensa o se lesiona en una tribuna, la llegada del equipo de primeros auxilios puede demorarse por escalones, filas estrechas, bolsos y espectadores que intentan acercarse. Abrir un corredor no consiste en empujar al público ni improvisar una evacuación, sino en aplicar el plan del recinto para crear un acceso seguro desde el punto de ingreso hasta la persona afectada.

La prioridad sigue siendo activar la respuesta de emergencia y brindar la atención inicial que corresponda. El corredor debe facilitar el trabajo de los servicios sin bloquear salidas, generar caídas o interrumpir una reanimación necesaria.

¿Qué debe hacerse durante el primer minuto?

Avisá inmediatamente al puesto de control, al personal sanitario del evento o al sistema local de emergencias. Informá el sector, la puerta, la fila o el asiento, qué ocurrió, cuántas personas están afectadas y si el lugar presenta algún peligro. Una comunicación precisa evita que los equipos recorran la tribuna buscando el incidente.

Designá a una persona para permanecer con quien necesita ayuda y a otra para encontrarse con los servicios en el acceso acordado. El resto del personal debe seguir la cadena de mando del evento. Varias llamadas con datos contradictorios o instrucciones simultáneas pueden dificultar la respuesta.

Si la persona está inconsciente y no respira con normalidad, la apertura del corredor no debe retrasar la RCP ni el uso del DEA. Quien esté capacitado debe comenzar la atención donde se encuentra la víctima, siempre que pueda hacerlo con seguridad. La guía sobre síncope o desmayo ayuda a diferenciar una pérdida breve de conocimiento de una situación que exige reanimación inmediata.

¿Cómo se despeja el paso sin provocar otro accidente?

El personal identificado debe pedir con voz clara y serena que las personas permanezcan en sus lugares o retrocedan hacia el lado indicado. Hay que retirar bolsos, vasos y otros objetos del pasillo, mantener libres las escaleras y evitar que nuevos espectadores ingresen al sector.

El corredor se abre desde la persona afectada hacia la ruta por la que llegarán los servicios. En los cambios de nivel, esquinas o puertas conviene ubicar personal que mantenga el paso y advierta sobre escalones. Otra persona puede guiar al equipo desde la entrada, especialmente cuando existen varias tribunas o accesos similares.

No se debe arrastrar ni trasladar a la víctima para “hacer lugar”, salvo que exista un peligro inmediato o que el personal sanitario lo indique. Tampoco conviene permitir que el público rodee la escena, filme o intente colaborar sin una función asignada. Si hay dolor torácico durante una actividad deportiva, la evaluación y la activación temprana de emergencias tienen prioridad sobre cualquier intento de movilización innecesaria.

¿Qué debería estar preparado antes de abrir las puertas?

El plan del evento debe definir accesos para ambulancias, rutas hasta las tribunas, responsables de control, canales de radio y puntos de encuentro. Es importante comprobar que puertas, pasillos y salidas estén desbloqueados, iluminados y libres de puestos, vallas u objetos.

Los equipos necesitan conocer la numeración de sectores y practicar cómo guiar una camilla sin ocupar una vía de evacuación. También deben contemplarse rutas accesibles para personas con movilidad reducida. Un simulacro previo permite detectar cuellos de botella y aclarar quién atiende, quién comunica, quién despeja y quién recibe a los servicios externos.

Conclusión

Abrir un corredor en una tribuna exige comunicación breve, funciones claras y control sereno del público. Avisar con una ubicación precisa, mantener libres escaleras y pasillos y enviar un guía al acceso puede reducir demoras sin crear nuevos riesgos.

La respuesta debe ajustarse al plan del recinto y a las indicaciones de los servicios de emergencia. Esta información no sustituye la capacitación en primeros auxilios, RCP, DEA y gestión de multitudes ni la evaluación profesional de la persona afectada.

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