PRIMEROS AUXILIOS

Trauma del pabellón auricular: frío local y derivación

Introducción

Un golpe directo, una caída o el roce repetido durante deportes de contacto pueden lesionar el pabellón auricular, la parte visible de la oreja. Aunque al principio parezca una simple contusión, la aparición de dolor, hinchazón o una zona blanda y abultada puede indicar un hematoma auricular.

Esta acumulación de sangre puede separar la piel y el pericondrio del cartílago que le da forma a la oreja. Por eso, aplicar frío ayuda a controlar el dolor y la inflamación inicial, pero no reemplaza la evaluación profesional cuando existe una deformidad o un hematoma evidente.

¿Cómo reconocer una lesión que necesita atención?

Después del impacto conviene observar ambos lados de la oreja con buena luz. Una lesión leve puede producir sensibilidad, enrojecimiento y una inflamación limitada. En cambio, un hematoma suele presentarse como un bulto doloroso, blando o fluctuante que modifica los relieves normales del pabellón.

También requieren atención médica la presencia de una herida abierta, sangrado persistente, piel muy pálida u oscura, dolor creciente o signos de infección, como calor intenso, secreción o fiebre.

Si el golpe también afectó la cabeza, hay que considerar síntomas como mareo, vómitos, confusión, pérdida del conocimiento, alteraciones del equilibrio o dolor de cabeza intenso. La disminución de la audición, los zumbidos y la salida de sangre o líquido por el conducto auditivo son señales para acudir a un servicio de urgencias.

¿Cómo se aplica el frío local de manera segura?

Primero hay que suspender la actividad y evitar nuevos golpes. Puede colocarse una compresa fría o una bolsa de hielo envuelta en una tela fina durante 10 a 15 minutos. El frío nunca debe aplicarse directamente sobre la piel ni mantenerse de forma continua, porque puede provocar una lesión por frío.

La compresa debe apoyarse suavemente, sin aplastar la oreja. Tampoco se recomienda improvisar vendajes ajustados, perforar el bulto, aspirarlo o intentar drenarlo. Esos procedimientos requieren condiciones adecuadas de higiene, control del sangrado y una técnica que evite la reacumulación.

Durante las primeras horas conviene proteger la zona, no dormir sobre el lado lesionado y no volver al entrenamiento. Como sucede con las lesiones musculares y los criterios de retorno, la disminución momentánea del dolor no significa que sea seguro retomar la actividad.

¿Cuándo corresponde realizar una derivación?

Una hinchazón nueva, blanda o deformante después de un golpe debe evaluarse con rapidez, idealmente durante el mismo día. El profesional determinará si existe un hematoma y si necesita drenaje y compresión para proteger el cartílago. Retrasar la consulta aumenta el riesgo de infección, necrosis y deformidad permanente, conocida como “oreja en coliflor”.

Las heridas profundas, la separación parcial del pabellón y cualquier síntoma neurológico o auditivo justifican atención urgente. La prevención también importa: el uso correcto de protección y una buena organización de la práctica forman parte de la prevención de incidentes durante el entrenamiento.

Conclusión

Ante un traumatismo del pabellón auricular, el frío local protegido, el reposo y la vigilancia son medidas iniciales razonables. Sin embargo, una hinchazón que altera la forma de la oreja no debe tratarse en casa. La consulta temprana permite confirmar el diagnóstico y reducir el riesgo de complicaciones. Esta orientación no sustituye la evaluación de un profesional de la salud.

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