PRIMEROS AUXILIOS

Emergencias en clubes: cómo organizar roles antes del evento

Introducción

Cuando ocurre una emergencia durante un entrenamiento, un partido o un evento deportivo, los primeros minutos suelen ser determinantes. Sin embargo, muchas dificultades no aparecen por falta de voluntad, sino por la ausencia de una organización previa. Personas que intentan hacer lo mismo, otras que no saben cómo ayudar y la incertidumbre sobre quién debe llamar al servicio de emergencias son situaciones frecuentes.

Contar con un plan simple de distribución de responsabilidades permite actuar con mayor tranquilidad y eficiencia. No hace falta que todos sepan hacer todo; es mucho más útil que cada integrante conozca cuál es su función y cómo coordinarse con el resto del equipo.

Esta preparación complementa otras medidas preventivas, como disponer de un botiquín deportivo completo y conocer un protocolo de actuación ante emergencias, herramientas que fortalecen la seguridad de cualquier institución deportiva.

¿Qué roles conviene definir antes de cada actividad?

Una organización efectiva puede adaptarse al tamaño del club, pero existen algunos roles básicos que conviene asignar previamente.

Una persona debe quedar a cargo de la evaluación inicial de la situación y de decidir si corresponde activar el sistema de emergencias. Otra debe realizar la llamada al 911 o al número local correspondiente, transmitiendo información clara y precisa.

También resulta útil designar a alguien para recibir y guiar a la ambulancia hasta el lugar del incidente, especialmente en predios deportivos grandes donde el acceso puede resultar complejo. Otra persona puede encargarse de mantener despejada la zona, evitando aglomeraciones que dificulten la asistencia.

En eventos con muchos participantes, conviene además definir quién contiene al resto del grupo, informa a familiares cuando corresponda y colabora con la logística mientras se resuelve la situación.

La distribución previa evita improvisaciones y permite que cada persona se concentre en una tarea concreta.

¿Por qué practicar el plan es tan importante como tenerlo escrito?

Disponer de un protocolo archivado no garantiza una buena respuesta. Los procedimientos funcionan mejor cuando quienes participan los conocen y los practican periódicamente.

Realizar simulacros sencillos ayuda a identificar problemas antes de que ocurra una emergencia real. Durante estos ejercicios pueden detectarse dificultades para acceder al botiquín, desconocimiento sobre la ubicación del desfibrilador externo automático (DEA), errores en la comunicación o dudas respecto al ingreso de la ambulancia.

No es necesario organizar simulacros complejos. Incluso una práctica breve antes del inicio de la temporada permite que entrenadores, colaboradores y dirigentes comprendan mejor sus responsabilidades.

Además, revisar el plan una o dos veces al año permite adaptarlo a cambios de instalaciones, personal o reglamentos internos.

¿Qué información debería estar siempre disponible?

Toda institución deportiva debería contar con información básica accesible para quienes participan en la organización.

Entre los datos más importantes se encuentran la dirección exacta del predio, accesos habilitados, teléfonos de emergencia, ubicación del botiquín, localización del DEA cuando exista y teléfonos de referentes responsables.

También resulta recomendable disponer de una lista actualizada de participantes con información médica relevante cuando corresponda, siempre respetando la confidencialidad de los datos personales.

La comunicación durante una emergencia también requiere preparación. Saber explicar con claridad qué ocurrió, dónde ocurrió y cuál es el estado de la persona puede facilitar una respuesta más rápida por parte de los servicios de emergencia. Por eso, conocer previamente cómo brindar esa información resulta tan importante como cualquier otro aspecto del plan.

Conclusión

La preparación previa es una de las herramientas más eficaces para mejorar la seguridad en clubes deportivos. Definir responsabilidades, practicar procedimientos y mantener actualizada la información permite responder con mayor orden cuando cada minuto cuenta.

Estas acciones no reemplazan la atención de los servicios de emergencia ni la capacitación formal en primeros auxilios, pero sí contribuyen a ofrecer una respuesta inicial más organizada y segura hasta la llegada de ayuda especializada.

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