PRIMEROS AUXILIOS

Transporte de lesionados: criterios seguros sin camilla

Mover a una persona lesionada sin camilla no es una maniobra menor. En primeros auxilios, una de las reglas más importantes es que no siempre hay que trasladar al lesionado de inmediato. De hecho, las guías de primeros auxilios coinciden en que, salvo peligro inmediato o necesidad clara de brindar un cuidado esencial, lo más seguro suele ser no mover a la persona hasta que llegue ayuda especializada.

Este punto es clave porque un traslado improvisado puede agravar lesiones de columna, cabeza, pelvis o extremidades, además de poner en riesgo a quien intenta ayudar. Por eso, antes de pensar en “cómo mover”, hay que definir si realmente corresponde mover.

¿Cuándo no conviene mover a un lesionado?

Las recomendaciones del NHS indican que, si se sospecha una lesión espinal, no debe intentarse movilizar a la persona hasta que lleguen los servicios de emergencia, salvo que sea indispensable para abrir la vía aérea o para alejarla de un peligro mayor.

También conviene evitar el traslado improvisado cuando la persona presenta alguno de estos cuadros:

  • dolor intenso en cuello o espalda
  • debilidad, hormigueo o pérdida de movilidad
  • traumatismo importante
  • deformidad visible en una extremidad o pelvis
  • compromiso del nivel de conciencia
  • dificultad respiratoria o sangrado grave sin controlar

En estos casos, mover sin técnica ni recursos puede empeorar de forma importante la situación.

¿Cuándo sí podría ser necesario moverlo?

La Cruz Roja Americana señala que una víctima lesionada debe moverse solo en situaciones concretas, como peligro inmediato, necesidad de acceder a otra persona con lesiones más graves o necesidad de proporcionar cuidados apropiados.

En la práctica, eso incluye escenarios como:

Riesgo ambiental inmediato

Incendio, humo, tránsito, derrumbe, electricidad, agua, violencia o cualquier situación en la que quedarse quieto sea más peligroso que moverse.

Necesidad de abrir o proteger la vía aérea

Si la persona está inconsciente, respira y no hay signos que contraindiquen moverla, puede colocarse en posición lateral de seguridad para mantener la vía aérea permeable y reducir el riesgo de aspiración.

Imposibilidad de recibir ayuda inmediata

En contextos deportivos, rurales o recreativos puede no haber camilla disponible. Aun así, eso no significa que cualquier traslado sea válido: primero hay que estabilizar, evaluar y elegir la opción menos riesgosa.

¿Qué se debe evaluar antes de mover?

Antes de cualquier maniobra, las guías básicas de primeros auxilios recomiendan verificar la seguridad de la escena, valorar el estado general de la persona y priorizar ABC: vía aérea, respiración y circulación.

Además, conviene responder cuatro preguntas:

1. ¿Hay peligro real si se queda donde está?

Si no hay peligro real, lo prudente suele ser esperar ayuda.

2. ¿Está consciente y puede colaborar?

Una persona alerta, sin lesión grave aparente, puede hacer un traslado asistido mucho más seguro que alguien inconsciente o confuso.

3. ¿Hay sospecha de lesión cervical o de columna?

Si la respuesta es sí, el movimiento debe evitarse en lo posible.

4. ¿Cuántas personas pueden ayudar y qué espacio hay?

Mover en escaleras, pasillos estrechos o terrenos irregulares aumenta el riesgo tanto para el lesionado como para los rescatistas. La Cruz Roja recomienda considerar peso, fuerza disponible, obstáculos y distancia antes de intentar cualquier traslado.

¿Qué alternativas pueden ser más seguras sin camilla?

Cuando realmente hay que mover y no hay camilla, no todas las maniobras sirven para todos los casos.

Asistencia para caminar

Puede utilizarse solo si la persona está consciente, orientada, puede apoyar y no presenta signos de lesión grave. La Cruz Roja la menciona como una opción no urgente para una persona que simplemente necesita ayuda para ir a un lugar seguro.

Traslado con dos personas tipo “silla”

También es una opción para personas conscientes y no gravemente lesionadas. Requiere coordinación y no se recomienda si hay sospecha de lesión axial o dolor importante.

Arrastre por la ropa

La Cruz Roja describe el “clothes drag” como una maniobra de emergencia cuando hay que sacar rápido a una víctima de una zona peligrosa, incluso si se sospecha lesión de cabeza, cuello o espalda, porque permite mantener relativamente alineado el cuerpo durante un desplazamiento corto. Aun así, es una maniobra de emergencia, no una forma estándar de traslado.

¿Qué errores hay que evitar?

Uno de los peores errores es levantar rápido “entre varios” sin una consigna clara. Otro es doblar, girar o sentar a una persona con posible lesión cervical o lumbar. También es riesgoso mover a alguien que pesa demasiado para la fuerza disponible o intentar trasladarlo largas distancias sin pausas ni control. La Cruz Roja advierte que una mala técnica puede lesionar al rescatista y empeorar la situación de la víctima.

Además, no hay que olvidar que mover no reemplaza otras prioridades. Si hay hemorragia, alteración respiratoria o pérdida de conciencia, esas urgencias deben valorarse y manejarse primero según el contexto.

¿Qué hacer mientras llega la ayuda?

Si no hace falta mover, lo más útil es:

mantener la escena segura,
vigilar respiración y respuesta,
evitar que la persona haga movimientos innecesarios,
abrigarla si corresponde,
pedir ayuda médica cuanto antes.

Si está inconsciente pero respira y no hay contraindicación mayor, la posición lateral de seguridad puede ser necesaria para proteger la vía aérea. Si se sospecha lesión espinal, solo debe modificarse la posición si resulta imprescindible para abrir la vía aérea.

¿Qué deberían tener en cuenta clubes y entrenadores?

En entornos deportivos, improvisar menos depende de planificar más. Tener protocolo de emergencia, acceso rápido a servicios médicos, formación básica en primeros auxilios y elementos mínimos de inmovilización reduce mucho el riesgo. OSHA también subraya la importancia de la preparación y la asignación previa de roles en emergencias.

Conclusión

Transportar a un lesionado sin camilla puede ser necesario en situaciones excepcionales, pero nunca debería ser la primera reacción automática. El criterio central es simple: si no hay peligro inmediato, no mover suele ser más seguro. Y si mover es imprescindible, debe hacerse con la técnica menos agresiva posible, priorizando vía aérea, alineación corporal y seguridad de todos. En primeros auxilios, la prudencia bien aplicada salva más que la improvisación apurada.

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