PRIMEROS AUXILIOS

Traumatismo de mandíbula: protección de la vía aérea y derivación

Introducción

Un golpe directo, una caída, una colisión deportiva o una agresión pueden provocar una fractura o luxación de mandíbula. Además del dolor y la deformidad, estas lesiones pueden comprometer la vía aérea por sangrado, saliva, vómito, inflamación o fragmentos dentales.

La prioridad no es corregir la posición de la mandíbula, sino comprobar que la persona respira, facilitar el drenaje de líquidos y activar la asistencia sanitaria. También debe considerarse una posible lesión de cabeza o cuello, especialmente después de impactos de alta energía.

¿Qué señales hacen sospechar una fractura mandibular?

El dolor intenso, la inflamación y la dificultad para abrir o cerrar la boca son señales frecuentes. La persona también puede notar que los dientes ya no encajan como antes, presentar una mandíbula visiblemente desviada, dientes flojos o rotos, sangrado dentro de la boca o adormecimiento del labio inferior y el mentón.

Aunque la lesión parezca localizada, conviene observar el estado general. Somnolencia, confusión, vómitos, visión doble o pérdida de conocimiento pueden indicar un traumatismo asociado y requieren asistencia urgente.

La dificultad para respirar o tragar, el sangrado que no se controla y la inflamación que aumenta rápidamente son motivos para activar de inmediato el servicio de emergencias. No hay que esperar a que el dolor se vuelva intenso para pedir ayuda.

¿Cómo se protege la vía aérea mientras llega la ayuda?

Primero hay que comprobar que el lugar sea seguro, hablarle a la persona y observar si responde y respira normalmente. Si está consciente, suele resultar útil mantenerla sentada, ligeramente inclinada hacia adelante y en la posición que le permita respirar mejor. Esto facilita que la sangre y la saliva salgan de la boca en lugar de acumularse hacia la garganta.

No debe quedar sola. Hay que vigilar continuamente su respiración, su nivel de respuesta y cualquier cambio en la inflamación. Si el mecanismo permite sospechar una lesión cervical, conviene evitar movimientos innecesarios de cabeza y cuello y seguir las indicaciones del servicio de emergencias.

Puede sostenerse suavemente la mandíbula con las manos o con un material blando, siempre que no aumente el dolor ni dificulte la respiración. Una compresa fría envuelta puede aplicarse externamente, sin presión directa sobre una deformidad.

Si la persona pierde la respuesta y no respira normalmente, corresponde iniciar la reanimación cardiopulmonar básica y utilizar un DEA cuando esté disponible, siguiendo las indicaciones del operador de emergencias.

¿Qué acciones deben evitarse y cómo se realiza la derivación?

No hay que intentar alinear la mandíbula, cerrar la boca por la fuerza ni realizar maniobras dentro de ella. Tampoco debe vendarse la mandíbula con firmeza: si la persona vomita o acumula sangre, esa sujeción puede dificultar la protección de la vía aérea.

No se deben ofrecer alimentos, bebidas ni medicamentos, porque puede requerirse un procedimiento urgente y la deglución podría estar alterada. Los dientes o fragmentos incrustados tampoco deben retirarse.

Toda sospecha de fractura mandibular necesita evaluación hospitalaria. Si el traumatismo fue causado por un animal, además deberán considerarse las medidas específicas para las mordeduras de animales, sin retrasar la atención del golpe facial ni de la vía aérea.

Conclusión

Ante un traumatismo de mandíbula, respirar con seguridad importa más que corregir la deformidad. Mantener a la persona vigilada, facilitar el drenaje de sangre y saliva, evitar manipulaciones y activar emergencias permite reducir riesgos durante la espera.

Este contenido es orientativo y no sustituye la capacitación en primeros auxilios ni la evaluación médica. Una posible fractura mandibular requiere derivación urgente, incluso cuando la persona permanece consciente.

También te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *