NUTRICIÓN SALUDABLE

Proteínas: cuánto necesitás según tu objetivo y actividad

La proteína suele ser uno de los temas más nombrados en nutrición deportiva, pero también uno de los más confundidos. Hay personas que creen que necesitan batidos para cualquier objetivo y otras que subestiman por completo cuánto influye una buena distribución proteica en la recuperación, el mantenimiento muscular y la composición corporal. La realidad está en el medio: no todos necesitan lo mismo, y la cantidad adecuada depende del objetivo, del tipo de actividad física y del contexto general de la alimentación.

¿Cuánta proteína necesita una persona sedentaria?

Para la población adulta general, las recomendaciones de referencia suelen rondar los 0,75 a 0,8 gramos por kilo de peso corporal al día. Esa cifra cubre necesidades básicas, pero no necesariamente está pensada para optimizar rendimiento, recuperación o adaptación al entrenamiento.

Por eso, cuando una persona empieza a entrenar con regularidad, esas referencias dejan de ser una guía suficiente para muchos casos prácticos.

¿Cuánto necesitás si entrenás con frecuencia?

En personas físicamente activas, la evidencia y las guías deportivas ubican las necesidades proteicas por encima de la población sedentaria. La International Society of Sports Nutrition señala que, para la mayoría de las personas que entrenan, una ingesta diaria de aproximadamente 1,4 a 2,0 g/kg/día puede ser adecuada para sostener adaptación y recuperación. La British Dietetic Association también maneja rangos más altos en deportistas, diferenciando según el tipo de exigencia.

Eso no significa que todo el mundo tenga que ir automáticamente al extremo alto. La necesidad real cambia según el volumen de entrenamiento, la intensidad, la masa corporal, la edad, el balance energético y el objetivo principal.

¿Cuánto necesitás según tu objetivo?

Mantener masa muscular y salud general

Si hacés actividad física moderada, entrenás algunas veces por semana y tu meta principal es sentirte bien, sostener masa muscular y recuperarte mejor, muchas veces un rango intermedio puede ser suficiente. En la práctica, suele moverse alrededor de 1,2 a 1,6 g/kg/día en personas activas, siempre dentro de una alimentación total bien armada. Este rango se alinea con recomendaciones deportivas para individuos físicamente activos.

Ganar masa muscular

Cuando el objetivo es hipertrofia, la proteína gana protagonismo, pero no hace magia sola. Para construir músculo también necesitás entrenamiento de fuerza bien programado, energía suficiente y constancia. En ese contexto, los rangos de 1,6 a 2,2 g/kg/día suelen usarse como referencia práctica frecuente, mientras que el consenso ISSN ubica como adecuado 1,4 a 2,0 g/kg/día para la mayoría de quienes entrenan.

Además, no solo importa la cantidad total. Repartir la proteína a lo largo del día ayuda a estimular mejor la síntesis proteica muscular. Organismos y asociaciones de nutrición deportiva recomiendan distribuirla en varias comidas, en lugar de concentrarla toda en una sola.

Bajar de peso sin perder músculo

En etapas de descenso de grasa corporal, una ingesta proteica suficiente es todavía más importante. Cuando comés menos calorías, existe mayor riesgo de perder masa magra si la dieta está mal planteada. Por eso, en fases de déficit energético, suele ser útil acercarse a la parte alta de los rangos recomendados para personas activas. La ISSN destaca que las necesidades pueden aumentar según la demanda del entrenamiento y el contexto corporal.

Deportes de resistencia

En actividades de resistencia, como correr, pedalear o nadar con bastante volumen, la proteína también importa. No solo participa en la reparación muscular: también acompaña procesos de adaptación y recuperación. La British Dietetic Association señala que los atletas de resistencia pueden requerir más proteína que la población sedentaria, aunque en general algo menos que quienes hacen fuerza de alto volumen.

¿Importa cuándo consumís la proteína?

Sí, aunque sin obsesionarse. El total diario sigue siendo lo más importante, pero la distribución también suma. La evidencia disponible indica que repartir la proteína cada pocas horas durante el día puede ser una estrategia útil, y que incluir proteína después del entrenamiento favorece la recuperación. La BDA recomienda una distribución regular y menciona que sumar proteína a una comida o colación post ejercicio puede ayudar a reparar tejido muscular y apoyar la recuperación.

En términos prácticos, suele ser mejor llegar bien repartido al final del día que comer muy poco en desayuno y almuerzo para intentar compensar con una cena enorme.

¿Es necesario tomar suplementos?

No siempre. Muchas personas pueden cubrir sus requerimientos con alimentos habituales: carnes, pescados, huevos, lácteos, legumbres, soja, tofu, yogur, quesos, frutos secos y combinaciones vegetales bien pensadas. Los suplementos pueden ser útiles cuando el objetivo es alto, el tiempo es poco o la alimentación diaria no alcanza con comodidad, pero no son obligatorios por sí mismos. Las recomendaciones de sociedades científicas se centran primero en cubrir necesidades totales y en la calidad de la dieta.

¿Las proteínas vegetales sirven igual?

Sirven, pero hay que prestar más atención a la calidad global de la dieta. Algunas fuentes vegetales tienen menor proporción de ciertos aminoácidos esenciales o menor digestibilidad comparadas con varias proteínas animales. Aun así, una alimentación bien planificada con legumbres, soja y derivados, cereales integrales, frutos secos y semillas puede cubrir requerimientos proteicos. La clave está en el total diario, la variedad y la buena planificación.

¿Cuánto es eso en la vida real?

Una persona de 70 kg que entrena fuerza y apunta a mejorar composición corporal puede necesitar bastante más que la recomendación mínima general. Si su objetivo fuese, por ejemplo, moverse dentro de un rango de 1,6 g/kg/día, estaría cerca de 112 g diarios. No hace falta que eso venga de un solo alimento ni de un batido gigante: puede distribuirse entre desayuno, almuerzo, merienda y cena.

Lo importante es no pensar la proteína de forma aislada. También cuentan la energía total, los hidratos para rendir, las grasas saludables, la hidratación y el descanso.

Conclusión

La cantidad de proteína que necesitás no depende de modas, sino de tu peso, tu nivel de actividad y tu objetivo. Las referencias mínimas sirven para la población general, pero quienes entrenan con regularidad suelen necesitar más para recuperar, sostener masa muscular y adaptarse mejor al esfuerzo. Para la mayoría de las personas activas, el mejor enfoque es ajustar la cantidad diaria a su realidad, repartirla bien en las comidas y priorizar alimentos de calidad antes que soluciones mágicas.

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