Heridas cortantes: limpieza y control del sangrado paso a paso
Introducción
Un corte puede parecer “nada” hasta que sangra más de lo esperado, se contamina o se infecta. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, con una secuencia simple (presión, limpieza, cobertura y control) podés resolverlo de forma segura. En este artículo vas a aprender qué hacer y, sobre todo, qué NO hacer, cuándo buscar atención médica y cómo armar un mini-kit para estar preparado.
Este contenido es educativo y no reemplaza la atención profesional. Si la herida es grave o tenés dudas, consultá.
¿Cómo saber si es una urgencia?
Buscá ayuda urgente si aparece alguna de estas señales:
- Sangrado que no cede después de varios minutos de presión firme y continua.
- Herida profunda, con bordes muy separados, o mayor a ~5 cm.
- Se ve grasa, músculo, tendón o “algo” dentro de la herida.
- Hay objeto clavado (no lo retires).
- Signos de infección: enrojecimiento que se expande, calor, dolor en aumento, pus.
- Mordeduras (persona/animal) o herida muy sucia que no queda limpia.
- La persona está pálida, mareada, fría, con debilidad (posible shock).
¿Qué hago primero: limpiar o frenar el sangrado?
Depende de la intensidad:
- Si sangra mucho: priorizá controlar el sangrado. No te pongas a lavar de entrada porque puede sangrar más.
- Si sangra poco o es una raspadura/corte superficial: podés enjuagar y limpiar para sacar suciedad.
Paso a paso para controlar el sangrado (método simple y efectivo)
- Presión directa
- Usá una gasa estéril o un paño limpio.
- Presioná firme y continuo (sin “mirar cada 10 segundos”).
- Elevación (si es posible)
- Si es un brazo o pierna, elevá por encima del corazón mientras mantenés la presión.
- Vendaje compresivo
- Cuando el sangrado baja, colocá una gasa y vendá con firmeza, sin cortar la circulación (dedos tibios, color normal).
- Si la gasa se empapa
- No la saques: agregá otra encima y seguí presionando.
¿Cuándo se usa un torniquete y cómo se piensa en seguridad?
El torniquete no es para “cualquier corte”: se reserva para hemorragias potencialmente mortales en brazos o piernas cuando la presión directa no alcanza o no es posible mantenerla.
Pautas generales (si estás entrenado o con guía del dispositivo):
- Ubicarlo 2–3 pulgadas (5–7 cm) por encima de la herida, no sobre articulaciones.
- Ajustar hasta que el sangrado se detenga.
- Si hay disponibilidad, seguir protocolos tipo “Stop the Bleed”.
Clave: si no tenés entrenamiento, igual lo más importante suele ser presión directa sostenida y pedir ayuda.
Limpieza segura del corte (cuando el sangrado está controlado)
Objetivo: sacar suciedad y bajar el riesgo de infección.
- Lavado de manos (o alcohol en gel si no hay agua).
- Enjuagar con agua corriente: dejá que el agua “arrastre” la suciedad.
- Jabón en la piel alrededor, evitando frotar dentro del corte.
- Secar sin frotar (toques suaves con gasa o paño limpio).
Ojo: si la herida está muy sucia y no queda limpia, eso ya es motivo para consultar.
¿Conviene tapar o dejar “al aire”?
En general, mejor cubrir:
- Protege de roce, suciedad y bacterias.
- Ayuda a controlar el sangrado residual.
- Se cambia el apósito si se humedece o ensucia.
Usá una gasa estéril y cinta o un apósito adecuado. Si no tenés, un paño limpio y no peludo puede servir de forma temporal.
¿Cada cuánto lo reviso y qué señales de infección vigilo?
Revisá 1–2 veces por día (o antes si se ensucia).
Vigilá:
- Enrojecimiento que se expande, calor local.
- Dolor que aumenta en vez de mejorar.
- Pus, mal olor.
- Fiebre o malestar general.
Botiquín mínimo para cortes (casa + deporte)
- Gasas estériles (varios tamaños)
- Vendas elásticas / venda cohesiva
- Apósitos adhesivos
- Guantes descartables
- Suero fisiológico (opcional, útil)
- Tijera pequeña
- Cinta hipoalergénica
Si entrenás o viajás, sumá: compresas hemostáticas y, si corresponde por formación, un torniquete homologado.
Conclusión
Para la mayoría de las heridas cortantes, la fórmula es clara: presión directa sostenida → limpieza cuando esté controlado el sangrado → cobertura → control y vigilancia. Lo más importante es no subestimar: si el sangrado no cede, la herida es grande/profunda o aparecen señales de infección o malestar, consultá.

