Primeros auxilios en fracturas: qué hacer y qué evitar para una correcta atención
Introducción
Las fracturas son lesiones comunes que pueden ocurrir en accidentes domésticos, deportivos o laborales. Saber cómo actuar en los primeros minutos es clave para reducir complicaciones y mejorar el pronóstico. Este artículo explica, paso a paso, cómo brindar primeros auxilios en casos de fracturas, qué no hacer y cuándo acudir a atención médica urgente.
Qué es una fractura
Una fractura es la rotura total o parcial de un hueso. Puede clasificarse en:
- Fractura cerrada: el hueso se rompe pero la piel permanece intacta.
- Fractura abierta: el hueso rompe la piel y existe riesgo de infección.
- Fracturas por estrés: pequeñas fisuras en el hueso, comunes en deportistas.
Síntomas de una fractura
Según la American Academy of Orthopaedic Surgeons (AAOS, 2023), los signos más comunes son:
- Dolor intenso e inmediato.
- Inflamación y moretones.
- Deformidad evidente.
- Incapacidad para mover la extremidad.
- Crepitación (sensación o sonido de hueso rozando).
Primeros auxilios: paso a paso
- Mantener la calma y asegurar el entorno
Evitar movimientos bruscos y asegurar que la persona esté en un lugar seguro. - Inmovilizar la zona afectada
Utilizar tablillas, cartones o incluso ropa enrollada para evitar que el hueso se mueva.
Nunca intentar “acomodar” el hueso. - Aplicar frío local
Colocar hielo envuelto en tela durante 15-20 minutos para reducir inflamación, evitando el contacto directo con la piel. - Controlar hemorragias (si las hay)
Presionar suavemente con una gasa limpia en fracturas abiertas. - Elevar la extremidad (si no produce dolor excesivo) para ayudar a disminuir la hinchazón.
- Buscar atención médica inmediata
Llamar a emergencias o trasladar con cuidado al lesionado.
Qué NO hacer
- No mover al paciente innecesariamente.
- No intentar enderezar el hueso.
- No aplicar calor.
- No retirar objetos clavados cerca de la fractura.
Prevención de fracturas
El fortalecimiento muscular, la ingesta adecuada de calcio y vitamina D, y la práctica de ejercicio regular reducen el riesgo de lesiones óseas.

